INDIGNACIÓN ANTE LOS MEDIOS MASIVOS HACEN REPENSAR LA IMPORTANCIA DE LOS MEDIOS SOCIALES Y DE ORGANIZACIÓN.

Indignan los medios de masa nacionales, avergüenza ver las coberturas mediáticas frente al estallido social que vive Chile desde hace unos días en este sorprendente mes de octubre. Las empresas corporativas de comunicación ligadas al poder económico puesto en jaque por el movimiento social, hoy evidencian que no son capaces de hacerse cargo de administrar el derecho a la comunicación de un país. Nunca han sido capaces.

La imposibilidad de mirar los hechos que ocurren sin criminalizar la protesta social y la nula mención de violaciones de derechos humanos que a cada momento denuncian las redes sociales, es la tónica de los medios de comunicación de masas chilenos mientras somos todos parte de la movilización social más grande desde dictadura en este país.

No es nueva esta situación, lo sabemos. Son estos mismos medios los que nos han puesto matinales light y entretención prime con “delivery a domicilio” de contenidos adormecedores durante estos últimos años. Son las mismas estructuras mediáticas que jamás han podido relevar las reales demandas de los movimientos sociales, que “no entienden” las fallas profundas del modelo económico y las avalan con su modelo de negocio basado en el avisaje, que los tiene como los principales clientes de las empresas privadas.

El estallido social que vive Chile en estos días, protagonizado por las demandas históricas que se han acumulado en este devenir supuestamente “democrático”, da cuenta de una discursividad popular que nunca fue leída, ni menos respetada, por los grandes monopolios multimedia. Jamás escucharon las voces de denuncia de la desigualdad en Chile, no entendieron ni conocieron cómo vive la gente en regiones con sueldos y pensiones de miseria, así como no vieron la distancia de la clase política con la vida real.

Los medios de la oligarquía no supieron informar las demandas de los territorios cuando se levantaron ante el saqueo del extractivismo (Chiloé, Freirina, Petorca) , no han sabido informar las vejaciones que el pueblo mapuche lleva sufriendo desde hace años, no han podido denunciar las políticas de salud, educación, vivienda y previsión social que continuamente han mermado los derechos políticos y sociales de los que habitan el territorio. ¿Qué podemos esperar hoy?

Así es como los tenemos aportando a una gran nebulosa de desinformación masiva, sin narrar que los centros médicos están colapsados, que a los mismos profesionales de la salud que han salido a atender a heridos por violencia policial y militar, están siendo acosados en su labor. Vemos que los grandes medios siguen una agenda de declaraciones de políticos y personalidades que nada tiene que ver con las voces y demandas de la ciudadanía organizada, medios millonarios que no nos dicen cuántos muertos hay a la fecha, ni menos socializan sus nombres. Medios que no están contando las vejaciones sexuales que se están produciendo en miles de detenciones que no se ajustan a derecho.

Por su parte los medios alternativos, comunitarios y populares, espacios donde comunicadores y comunicadoras trenzan espacios de trabajo colaborativo están ofreciendo hoy coberturas reales, con la infraestructura que pueden sostener en este contexto y aprovechando la solidaridad informativa desde movimientos sociales y voces de la sociedad civil. No intentando competir con las grandes cadenas informativos sino brindando espacios para ejercer un derecho humano básico, comunicar.

Son hoy los medios alternativos, comunitarios y populares los que están generando un diálogo real entre las propuestas de los movimientos, los que están conectando a la gente que se organiza, los que están mostrando lo que los grandes medios demoran en masificar.

El Chile real no está en los medios masivos, que evidencian su servilismo al pánico de estado. El derecho a la comunicación no es una dimensión que se respete mucho en nuestro territorio, no obstante la lucha por levantar medios que sirvan para desatar conversaciones reales entre sectores populares es el sector que hoy tiene circulando a las voces sindicales, académicas, mapuches, feministas y socioambientales.

Hoy más que nunca la lucha social necesita comunicación, no un trabajo informativo que aspire a la objetividad sino un compromiso con la verdad, con escuchar y circular las voces que hoy proyectan los verdaderos cambios que como pueblo anhelamos. La comunicación no es sólo hacer noticias, es generar preguntas, instalar nuevas voces, sentir que somos capaces de hablar, escuchar y ser parte de un diálogo que no nos excluye.

No más prensa al servicio del terror, no más prensa al servicio de la agenda clásica. La comunicación popular alternativa sigue vigente más que nunca, y está haciendo su trabajo. Compartir y difundirlo es tarea de todxs.

Juan Ortega – Agencia Medio a medio.-